En Tepehuacán de Guerrero, las cuentas del ayuntamiento ya no pasan desapercibidas. Durante una sesión de Cabildo, el regidor Abel Ponce revisó los estados de gasto y encontró que la administración del presidente municipal Francisco “Pancho” Martínez Enríquez (también conocido como el Shrek de la huasteca) está pagando precios muy por encima del mercado tanto en la renta de una camioneta como en la compra de mobiliario, mientras al pueblo se le repite que “no hay dinero”.

El primer hallazgo tiene que ver con la decisión del alcalde de rentar una camioneta con chofer en lugar de adquirir un vehículo propio para el municipio, pese a que la compra ya había sido autorizada por el Cabildo.
Los documentos revisados por el regidor muestran que el ayuntamiento paga:
Con esa cantidad, Tepehuacán podría comprar al menos tres camionetas nuevas para uso oficial y dejarlas como patrimonio municipal. En cambio, la gestión de Pancho Martínez optó por mantener un contrato de renta que no genera activos, pero sí garantiza un flujo constante de recursos a quien cobra el servicio.
Esta decisión se ha convertido en el ejemplo más claro de cómo el gasto público puede dispararse sin beneficio duradero para el municipio, mientras se recurre a la narrativa de la austeridad para justificar la falta de obras y servicios.
El regidor Abel Ponce también detectó compras con precios inflados. Entre los casos que exhibió se encuentra la adquisición de sillas para el ayuntamiento.
Según su revisión:
La diferencia es de diez veces su valor estimado, lo que convierte cada lote de sillas en una operación donde el presupuesto se multiplica por diez sin explicación técnica clara.
Este patrón de sobreprecio refuerza la percepción de que en Tepehuacán el ayuntamiento compra caro y renta caro, y que una parte del presupuesto se pierde en decisiones que no pasan por criterios mínimos de eficiencia ni transparencia.
Lo relevante de estos hallazgos es que no provienen de una denuncia externa, sino de un regidor dentro del mismo Cabildo, con acceso directo a los documentos oficiales.
Abel Ponce no sólo puso sobre la mesa las cifras, sino el sentido de las decisiones tomadas por la administración de Francisco Martínez Enríquez: ¿por qué insistir en la renta de un vehículo si comprarlo resultaba más barato y benéfico para el municipio? ¿Por qué pagar diez veces más por unas sillas que cualquier ciudadano puede cotizar en el comercio local?
Cada una de estas preguntas deja al alcalde con la obligación de explicar cómo se están definiendo los contratos y las compras, y quién se beneficia realmente de los precios que se están pagando con recursos públicos.
Los sobreprecios detectados en la renta de la camioneta y en la compra de mobiliario muestran que una parte del presupuesto municipal se está yendo en conceptos que podrían costar mucho menos, sin necesidad de afectar la calidad del servicio o del producto.
Para Tepehuacán, el tema ya no es sólo una discusión interna de Cabildo, sino una pregunta abierta para la ciudadanía:
Mientras no se respondan, la imagen que queda es la de un municipio donde el regidor ya descubrió sobreprecios en el corazón del gasto, y donde el alcalde Francisco “Pancho” Martínez deberá explicar por qué su gestión optó por rutas más caras para el erario en lugar de decisiones que privilegiaran el patrimonio y el ahorro público.
