
Morena ha desatado una operación cibernética descarada, la guerra sucia se intensifica, utilizando dinero público de los hidalguenses para pagar publicidad en Facebook y lanzar una ola de ataques calculados contra José Juan Viggiano y los allegados a su corriente política priísta en Tepehuacán de Guerrero, Hidalgo, esa fuerza política que no solo sobrevive con vigor intacto sino que se erige como una amenaza directa e ineludible para la actual administración morenista y las cúpulas inestables del cuarto piso, que están desesperadas por mantener su control narrativo en tiempos de crecientes cuestionamientos ciudadanos.

La imagen que ilustra esta denuncia no es un simple post viral de activista independiente: se trata de un anuncio patrocinado que irrumpe sin permiso en los timelines de miles de usuarios sin la menor conexión previa con la página emisora –el infame botón “Interested/Not interested” lo delata como tal–, obra de Diana Rosales a través de su perfil @HidalguensesUnido, donde disemina información falsa e incendiaria sobre José Juan Viggiano.
Esta no es una coincidencia algorítmica ni un arrebato espontáneo de indignación popular; es una estrategia meticulosamente planeada y financiada con recursos desviados de la presidencia municipal y del gobierno estatal de Hidalgo, con el propósito expreso de ejercer presión sobre una corriente política arraigada que representa lo opuesto al voluntarismo oficialista, todo en un contexto de pobreza extrema donde Coneval cataloga a Tepehuacán como uno de los municipios más marginados del estado, clamando por inversión real en lugar de propaganda virtual barata.

El diseño del anuncio es un monumento al descuido táctico: errores ortográficos flagrantes que traicionan la urgencia de operadores políticos sin tiempo para corregir.
Diana Rosales, cuya página @HidalguensesUnido se ha hecho eco de críticas sin fundamento y denuncias locales poco creibles con tono combativo, se convierte en este caso en el vehículo perfecto –quizá involuntario, quizá estratégico– para esta avalancha de propaganda, revelando el maquiavelismo de Morena al explotar las herramientas de segmentación hiperprecisa de Facebook para penetrar audiencias no alineadas, saltándose los filtros orgánicos del algoritmo y pervirtiendo el equilibrio del debate público en una región donde los ciudadanos exigen transparencia fiscal y no montajes prefabricados que distraen de los verdaderos saqueos en curso.
Tepehuacán de Guerrero, enclavado en la accidentada Huasteca hidalguense, ha sido gobernado por Viggiano en periodos pivotales (2009-2012 y 2021-2024), forjando una corriente política que resiste con uñas y dientes pese a la victoria pírrica de Morena en las elecciones de 2024, donde Francisco “Pancho” Martínez Enríquez ganó al fin: un triunfo que no ha logrado disipar la sombra amenazante de esa oposición local que el cuarto piso teme más que a un escándalo nacional.
La bajeza moral de esta operación alcanza su clímax en el origen de los fondos: Morena ha redirigido partidas sustanciosas del presupuesto estatal de Hidalgo para 2023, que totalizó la friolera de 57 mil millones de pesos –un incremento del 7% sobre el ejercicio previo y promocionado a bombo y platillo por los diputados morenistas como “principalmente social” para paliar la pobreza endémica–, pero este recurso se usa directamente para estas campañas digitales de linchamiento focalizado contra Viggiano, con la mira puesta en pulverizar una influencia priísta que representa el antídoto perfecto a su narrativa de transformación.
El cinismo se agranda cuando contrastamos esto con las revelaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que en su revisión reciente documenta irregularidades colosales bajo la actual administración de Martínez: más de 31 millones de pesos desviados exclusivamente en Tepehuacán, abarcando obras públicas fantasmas que nunca vieron la luz, pagos injustificados a proveedores fantasma y modificaciones presupuestales sin sustento legal, cifras que empequeñecen cualquier señalamiento histórico y convierten las acusaciones del post patrocinado en un burdo ejercicio de proyección psicológica.
Pancho Martínez, lejos de enfrentar estos desmanes, presume en las redes oficiales del ayuntamiento visitas protocolarias del gobernador y supuestos avances en infraestructura como la “brecha de acceso Otongo-Acoxcatlán”, pero los comentarios de la ciudadanía –con intervenciones directas de voces como la de Rosales– están plagados de reclamos legítimos por puentes inutilizables, escasez crónica de agua potable, electrificación deficiente y servicios básicos que permanecen en el limbo, delineando un retrato devastador de ineficiencia rampante que esta guerra virtual pretende sepultar bajo una avalancha de narrativas prefabricadas.
Este modus operandi no es un fenómeno aislado de Tepehuacán; es el reflejo sintomático de un Hidalgo morenista sumido en el caos financiero y social.
En Tepehuacán, Martínez enfrenta un escrutinio creciente por un salario presidencial calificado como “exorbitante” en un contexto de miseria colectiva, deudas municipales hinchadas sin explicación detallada y una opacidad presupuestal que vulnera los principios básicos de la Ley General de Rendición de Cuentas Públicas. La ASF confirma que las irregularidades en este periodo morenista impulsan este tipo de posts en Facebook como una cortina de humo ideada para desviar la mirada ciudadana del verdadero festín presupuestal en curso.
Lo que realmente aterroriza al oficialismo no es un recuerdo nostálgico del pasado priísta, sino la vitalidad innegable de la corriente política que José Juan Viggiano encarna y lidera con tenacidad en Tepehuacán, una fuerza que ha resistido tres décadas de campañas de descrédito sistemático y mantiene una base leal que Morena no ha logrado emular pese a su maquinaria estatal.
José Juan Viggiano Austria, ingeniero formado en la región y administrador municipal en periodos clave (2009-2012 y 2021-2024), ha priorizado obras comunitarias y una presencia cercana pese a las adversidades, cultivando una red que trasciende el mero cálculo partidista para convertirse en una expresión genuina de arraigo local.
Su hermana Carolina Viggiano Austria, nacida en el corazón de Tepehuacán en 1968, licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y con una trayectoria impecable como diputada local (1996-1999) y federal en varias ocasiones, y ahora senadora del PRI para el sexenio 2024-2030, apuntala esta estructura con una proyección nacional que amplifica su influencia y la convierte en un faro para la oposición hidalguense.
La Auditoría Superior de la Federación ha actuado con un sesgo evidente bajo el régimen actual, magnificando irregularidades menores del pasado para encubrir los desfalcos monumentales del presente, mientras el ayuntamiento morenista se ufana en sus canales oficiales de avances en infraestructura como la brecha Otongo-Acoxcatlán, proyecto que genera más escepticismo que entusiasmo en los comentarios públicos, con denuncias recurrentes sobre pasos peatonales incompletos, mantenimiento precario y beneficios que no llegan a las comunidades más remotas.
El salario de Martínez ha sido calificado públicamente como “excesivo” para un líder en una zona de pobreza extrema, agravado por deudas municipales que se acumulan sin transparencia ni un plan de saneamiento. La ASF ha encontrado, en el periodo morenista, irregularidades que eclipsan, en su escala y sistematicidad, a cualquier administración anterior.
Vendido por los legisladores de Morena como un presupuesto “blindado contra la corrupción” y enfocado en lo social, el ejercicio 2023 de Hidalgo acumula un reguero de irregularidades que la ASF ha destapado sin piedad: más de 31 millones de pesos desviados solo en Tepehuacán bajo el mando del actual alcalde morenista. Esta distorsión presupuestal, que prioriza campañas virtuales sobre pozos de agua o la electrificación rural, evidencia la hipocresía de un oficialismo que acusa al pasado mientras multiplica los excesos en tiempo real, dejando a Tepehuacán atrapado en un ciclo de marginación perpetua donde la propaganda sustituye a la acción concreta.
La decisión de Morena de usar los impuestos de los hidalguenses para obsesionarse con Viggiano y su corriente política revela un pánico visceral: esta fuerza priísta no es un cadáver político, sino un adversario vivo que amenaza el monopolio narrativo del oficialismo, capaz de recordarle al electorado las promesas incumplidas de seguridad y prosperidad, que se han convertido en sinónimo de desvíos millonarios de la 4T.
Para cerrar con broche de oro esta farsa digital, destaca Dino Madrid, operador afín a Morena que presume orgulloso de contar con 50 mil seguidores en redes sociales, cuando estimaciones conservadoras y análisis de datos independientes sitúan alrededor de 40 mil como cuentas artificiales compradas en paquetes baratos, un movimiento grotesco diseñado por su ego para aparentar popularidad masiva y e intentar apuntalar sin exito las narrativas de ataque contra Viggiano, encubriendo con bots falsos la fragilidad real de un proyecto oficialista que depende de engaños virtuales para sobrevivir al escrutinio público.
