
En un intercambio tenso en redes sociales que ha sacudido la política mexicana, la senadora Carolina Viggiano Austria se enfrascó en la polémica contra el senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, en el contexto del anuncio del viaje que este último realizará a Palestina. Frente a esto, Viggiano no solo rechazó los ataques, sino que “tundió” a Noroña con un mensaje claro y contundente que expuso su misoginia y falta de respeto.

La senadora respondió: “No me intimidan sus insultos, senador Fernández Noroña. Me queda claro que además de corrupto, es usted un misógino y machista. Yo no solo soy ‘esposa de’, soy una mujer que ejerce su autonomía desde los 12 años cuando salí de mi pueblo para estudiar”. Con este pronunciamiento, Viggiano desarticuló con firmeza la narrativa machista y defendió su trayectoria y dignidad como mujer en la política.
Además, señaló que Noroña usa como pretexto la defensa de los derechos humanos para justificar su viaje a Palestina, el cual ella calificó como una violación de la ley, al haber aceptado que el gobierno de Emiratos Árabes Unidos pague sus gastos de viaje, situación que según la normativa de responsabilidades administrativas podría constituir un cohecho. No solo fue una defensa de su persona, sino también una crítica a la doble moral en el discurso político.
El senador Noroña había dicho que Viggiano cobija un hampón (en referencia a Rubén Moreira) y la acusó de apoyar el genocidio en Palestina, agresiones que desataron la respuesta pública de la senadora y su esposo.
En seguida, su esposo y coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Rubén Moreira, salió a su defensa con dureza. Moreira calificó a Noroña de “misógino, provocador, cobarde, pusilánime y mentiroso”, acusándolo de escudarse en la causa palestina solo para distraer la atención y conseguir beneficios personales. Lo tildó incluso de “gato amaestrado” del presidente López Obrador, reflejando el alto nivel de confrontación entre ambos.
Este episodio evidencia una vez más la confrontación entre actores políticos en México, pero destaca particularmente la forma en que Carolina Viggiano “tundió” a Noroña, negándole el espacio para seguir con ataques misóginos y manipuladores. Al tiempo que Moreira cubre la retaguardia política y mediática de su esposa, la disputa pone en evidencia la persistencia del machismo en la política mexicana y la necesidad de que las mujeres no solo defiendan sus derechos, sino que desplieguen toda su fuerza y autonomía para derribar esos muros.
Así, Carolina Viggiano se reafirma no solo como una figura política preocupada por la legalidad, sino también como un símbolo de resistencia política dentro del escenario tradicionalmente dominado por hombres y acusaciones misóginas.
Actualmente, la senadora está analizando si procederá legalmente contra Gerardo Fernández Noroña por su conducta misógina y sus expresiones ofensivas. Esta decisión se produce en medio de un contexto político donde el Parlamento y la opinión pública debaten sobre la violencia política basada en género y la responsabilidad de las figuras públicas frente a sus palabras y actos.
