

En la política hidalguense, como en todo México, la historia está llena de personajes que cruzan los partidos, ocupan cargos y buscan reflectores, pero que, al final, no dejan huella. Algunos logran reinventarse y sumar, otros simplemente pasan sin pena ni gloria. En Movimiento Ciudadano (MC) Hidalgo, dos nombres ilustran con claridad este fenómeno: Ángel Castañeda y Guillermo “Memo” Peredo. Su paso por el partido naranja fue breve, intrascendente y, sobre todo, marcado por la ausencia de resultados propios. Hoy, en MC su historia sirve como ejemplo de lo que ocurre cuando la política se entiende como un trampolín personal y no como un proyecto de servicio público.
Los orígenes: ¿Quiénes son Ángel Castañeda y Memo Peredo?
Para comprender por qué Castañeda y Peredo nunca lograron consolidar un liderazgo real ni dejar una marca en Movimiento Ciudadano, es necesario remontarse a sus trayectorias personales y políticas.
Ángel Castañeda: Del futbol a la política, sin goles ni proyectos
Ángel Castañeda nació en Pachuca, Hidalgo, y durante su juventud se dedicó al futbol profesional. Aunque nunca fue una estrella nacional, sí logró cierta notoriedad local como jugador y posteriormente como entrenador. Su paso por equipos de la segunda y tercera división le permitió tejer relaciones con empresarios y políticos locales, un capital social que, como ocurre con muchos exdeportistas en México, intentó capitalizar en la política.
Su incursión en la vida pública no fue inmediata ni orgánica. Durante años, Castañeda se mantuvo en los márgenes del PRI hidalguense, participando en actividades deportivas y sociales organizadas por gobiernos municipales y estatales. Sin embargo, nunca logró consolidar una base política propia ni ser considerado un cuadro relevante dentro del priismo local. Su relación con Citlali Jaramillo Ramírez, cercana al corruptazo de Fayad, y exfuncionaria estatal, le permitió acercarse a círculos de poder, pero siempre en calidad de acompañante y no de protagonista.
El desgaste del PRI y la apertura de nuevos espacios políticos en Hidalgo, especialmente tras la reforma electoral de 2014 y el ascenso de partidos como Morena y Movimiento Ciudadano, llevaron a Castañeda a buscar una oportunidad fuera del tricolor. Fue así como hace unos años, se acercó a Movimiento Ciudadano, partido que en ese momento buscaba perfiles conocidos para fortalecer su presencia en la capital hidalguense y en municipios clave.
Memo Peredo: Un político de carrera sin anclaje social
Guillermo “Memo” Peredo, por su parte, representa el perfil del político de carrera que, pese a su experiencia y sus contactos, nunca logra conectar con el electorado. Originario de Tulancingo, Peredo estudió derecho y desde joven se involucró en la vida partidista, primero en el PRI y luego en el PAN. Fue asesor legislativo, secretario particular de varios diputados locales y, durante un breve periodo, director de área en la administración estatal.
Su paso por diferentes partidos y cargos públicos le permitió tejer una red de relaciones, pero también le generó la fama de “chapulín” y de político pragmático, más interesado en sobrevivir que en construir. En 2018, ante la debacle del PRI y el estancamiento del PAN, Peredo buscó refugio en Movimiento Ciudadano, donde fue recibido como parte de una estrategia de apertura para captar cuadros con experiencia administrativa y electoral.
El desembarco en Movimiento Ciudadano: Expectativas y realidad
El arribo de Castañeda y Peredo a Movimiento Ciudadano fue recibido con escepticismo por algunos sectores del partido, pero también con esperanza por parte de quienes creían que su experiencia y sus contactos podrían traducirse en votos y presencia mediática. Sin embargo, la realidad pronto demostró que ni uno ni otro estaban a la altura de las expectativas.
Castañeda: Una gestión intrascendente en el cabildo de Pachuca
Castañeda fue postulado por Movimiento Ciudadano para el ayuntamiento de Pachuca. Su candidatura fue vista como una apuesta por sumar un perfil “ciudadano” y conocido en el ámbito deportivo, pero desde el inicio quedó claro que su arrastre era limitado. Durante la campaña, su discurso se centró en temas de deporte y juventud, pero careció de propuestas sólidas y de una visión integral para la ciudad.
Ya en el cabildo, su gestión fue discreta. No presentó iniciativas relevantes ni encabezó causas ciudadanas de impacto. Las actas del ayuntamiento registran su asistencia regular a las sesiones, pero pocos posicionamientos y ninguna propuesta que haya sido aprobada o reconocida por la prensa local. Fuentes internas del ayuntamiento señalan que su participación se limitó a respaldar las líneas generales del partido y a gestionar apoyos para actividades deportivas menores.
Su relación con Citlali Jaramillo, quien en ese periodo ocupó cargos en el gobierno estatal y después fue candidata a diputada por el PRI, generó incomodidad en algunos sectores de Movimiento Ciudadano. Aunque nunca se le acusó de traición ni de operar abiertamente para el PRI, su cercanía con figuras del tricolor alimentó la percepción de que su compromiso con MC era circunstancial.
Ángel Castañeda fue tan intrascendente para Movimiento Ciudadano como lo fue para el Pachuca: mientras él se piensa una leyenda del club, hay que entender que las verdaderas leyendas en el fútbol se casan con supermodelos, y claramente ese no es su caso.
Peredo: Derrotas electorales y una militancia de papel
Memo Peredo, por su parte, fue designado como coordinador de estructura electoral de Movimiento Ciudadano en la región de Tulancingo y, posteriormente, como candidato a diputado local por el distrito correspondiente. Su postulación fue parte de una estrategia para aprovechar su experiencia en campañas y su conocimiento de la operación electoral, pero los resultados fueron decepcionantes.
En elecciones, Peredo obtuvo menos del 5% de los votos en su distrito, quedando muy por detrás de los candidatos de Morena, PRI y PAN. Su campaña careció de recursos, estructura y propuestas diferenciadas. Los reportes de prensa y los testimonios de militantes señalan que su equipo estaba conformado por familiares y amigos, y que su presencia en medios fue mínima. Al igual que Castañeda, los votos que obtuvo se debieron al crecimiento nacional de Movimiento Ciudadano y al efecto arrastre de la marca, no a su liderazgo personal.
Tras la elección, Peredo se mantuvo como consejero estatal del partido, pero su influencia fue marginal. Participó en reuniones y asambleas, pero nunca encabezó proyectos ni logró articular una corriente interna. Su ruptura con el partido pasó desapercibida y no generó reacciones ni rupturas.
El espejismo de los votos: ¿Quién suma en realidad?
Uno de los grandes mitos en la política mexicana es que los candidatos “conocidos” o “experimentados” necesariamente suman votos y fortalecen a los partidos. El caso de Castañeda y Peredo demuestra lo contrario. Los votos que obtuvieron en sus candidaturas y cargos no fueron producto de su carisma, trabajo de base o propuestas innovadoras, sino del crecimiento nacional de Movimiento Ciudadano y de la tendencia a votar por marcas antes que por personas.
En las elecciones de 2021 y 2022, Movimiento Ciudadano experimentó un crecimiento sostenido en Hidalgo, especialmente en zonas urbanas y entre jóvenes. Este fenómeno se debió a la imagen nacional del partido, a su posicionamiento como alternativa frente al PRI y Morena, y a la presencia de figuras como Samuel García y Luis Donaldo Colosio Riojas. Los candidatos locales, salvo contadas excepciones, se beneficiaron de este efecto arrastre y de la estructura partidista, no de su trabajo personal.
Castañeda y Peredo, lejos de sumar, fueron beneficiarios de esta ola naranja. Sus resultados electorales y su desempeño en cargos públicos no reflejan liderazgo ni capacidad de movilización, sino la fuerza de una marca en ascenso. Por eso, su salida del partido no representó una pérdida real, sino una oportunidad para que MC se enfoque en cuadros con arraigo social y visión de futuro.
El contraste: Pablo Gómez y el liderazgo profesional
Mientras Castañeda y Peredo se perdían en la irrelevancia, otros perfiles dentro de Movimiento Ciudadano demostraron que es posible hacer política de manera diferente. Pablo Gómez es el ejemplo más claro. Con una trayectoria profesional sólida, formación académica relevante y experiencia tanto en el sector público como privado, Gómez ha apostado por la inclusión, el trabajo en equipo y la cercanía con la ciudadanía.
A diferencia de los políticos reciclados y oportunistas, Gómez ha construido un liderazgo basado en resultados, honestidad y visión estratégica. Su trabajo como regidor, funcionario estatal y dirigente partidista ha sido reconocido por militantes y analistas, y su apuesta por el relevo generacional y la profesionalización del partido lo han convertido en referente para las nuevas generaciones.
El contraste es evidente: mientras unos solo ocuparon cargos y buscaron reflectores, otros han construido proyectos, sumado voluntades y generado confianza. El futuro de Movimiento Ciudadano en Hidalgo depende de este tipo de liderazgos, no de quienes solo buscan reciclarse y mantenerse a flote.
Contexto político: El desgaste del PRI y la competencia por el centro
La historia de Castañeda y Peredo no puede entenderse sin el contexto político de Hidalgo en la última década. El PRI, que durante años fue hegemónico en el estado, comenzó a perder fuerza tras la alternancia nacional y la emergencia de Morena. La debacle priista abrió espacios para nuevos partidos y liderazgos, pero también generó una ola de oportunismo y reciclaje político.
Muchos ex priistas y panistas buscaron refugio en partidos emergentes, esperando capitalizar su experiencia y contactos. Sin embargo, la ciudadanía hidalguense, cada vez más informada y exigente, no premió el reciclaje ni el oportunismo. Los resultados electorales de 2021 y 2022 muestran que los candidatos con arraigo social, propuestas claras y trabajo de base fueron los que lograron mejores resultados, independientemente de la marca partidista.
Movimiento Ciudadano, consciente de este fenómeno, ha apostado en los últimos años por fortalecer su estructura interna, profesionalizar a sus cuadros y abrir espacios a jóvenes y mujeres. La salida de figuras como Castañeda y Peredo es parte de este proceso de depuración y renovación.
Rumores de regreso al PRI: La memoria de la traición
En los últimos meses, ha circulado en círculos políticos el rumor de que tanto Ángel Castañeda como Memo Peredo buscan regresar al PRI, el partido de donde alguna vez partieron o con el que siempre mantuvieron lazos. Se dice que lo hacen casi arrastrándose, conscientes de que en Movimiento Ciudadano ya no tienen cabida ni futuro.
Sin embargo, la expectativa es que Marco Mendoza, actual dirigente priista, los ignore olímpicamente. En política, la lealtad y la coherencia son valores fundamentales, y quienes han cambiado de bandera por conveniencia suelen enfrentar desconfianza. La experiencia demuestra que la traición o el oportunismo político suelen repetirse, por lo que la prudencia es clave para preservar la confianza de la militancia y la ciudadanía.
En Hidalgo, donde la memoria política es larga y el electorado cada vez más exigente, quien traiciona una vez, traiciona dos veces. Los partidos que apuestan por el reciclaje y el oportunismo suelen pagar un alto costo en credibilidad y resultados.
Reflexión final: La política que suma y la que resta
El paso de Ángel Castañeda y Memo Peredo por Movimiento Ciudadano es un ejemplo de lo que ocurre cuando la política se entiende como un proyecto personal y no como un compromiso con la sociedad. Su historia, marcada por el oportunismo, la falta de resultados y la ausencia de liderazgo real, contrasta con la de quienes sí han apostado por la profesionalización, la inclusión y el trabajo de base.
Movimiento Ciudadano, como fuerza política emergente, enfrenta el reto de consolidarse como una alternativa real en Hidalgo. Para lograrlo, debe seguir apostando por liderazgos auténticos, con arraigo social y visión de futuro. La salida de figuras como Castañeda y Peredo es una oportunidad para limpiar la casa y abrir espacio a quienes realmente pueden sumar.
En definitiva, la política hidalguense está en un momento de cambio. El electorado exige resultados, transparencia y cercanía. Los tiempos de los oportunistas y los reciclados están llegando a su fin. Quienes no entiendan esto, simplemente quedarán en el olvido. Castañeda y Memo Peredo, dos nombres que ni sumaron, ni brillaron, ni serán recordados, son la mejor prueba de ello.
