
Pachuca.– La Auditoría Superior de la Federación (ASF) acaba de sacar a la luz un escándalo financiero en Hidalgo: el triángulo rojo y 33 municipios no pueden explicar qué pasó con 810.3 millones de pesos federales gastados en 2024. Lo peor: casi el 60% de ese dinero –485,2 millones– está concentrado en solo tres ayuntamientos: Pachuca de Soto, Huichapan y Tepehuacán de Guerrero. Este es el triángulo rojo que expone la brecha entre las promesas de transparencia del gobierno y la realidad de los números.

La ASF analizó 1,402 millones transferidos a 40 municipios durante el relevo de alcaldías (excepto Cuautepec de Hinojosa, que cambió hasta 2025). De ese total, 810 millones 384 mil pesos —el 57,8%— carecen de comprobantes sólidos: facturas, contratos o evidencias claras. No son errores menores; más de la mitad del dinero está bajo sospecha.
Pachuca, la capital del estado, debería encabezar el orden administrativo. Sin embargo, figura entre los municipios con más observaciones, presentando deficiencias graves en la rendición de cuentas que contradicen su papel de escaparate político. Millones de pesos federales destinados a obras y programas sociales carecen de un soporte documental claro.
Los chapulines que aterrizaron aquí prometieron austeridad, pero dejan el mayor boquete contable en años recientes –superando incluso los desfalcos observados en gestiones anteriores–. Los baches crónicos, el transporte deficiente y los servicios estancados contrastan con la narrativa oficial de transformación.
Huichapan añade al problema financiero un componente político delicado: la mayoría de las voces apunta a Los Rojo –en particular a José Antonio y Jorge– como los principales artífices del equipo que gobierna el municipio actualmente. No figuran en las boletas, pero su peso se nota en las decisiones.
Según versiones locales, operaron discretamente para acomodar candidaturas y puestos clave. Ahora, con millones sin justificación, surge la pregunta: ¿quién se beneficia del dinero que no se puede rastrear? En los cafés políticos, la frase es unánime: “Al de Huichapan lo pusieron Los Rojo, José Antonio lo puso”. Es el peor escándalo financiero en décadas para el municipio. Hay que tener guardaditos para candidatearse, especialmente si no se tiene un cargo desde hace casi una década.
Tepehuacán ejemplifica el desorden en la zona serrana: políticos que prometen cambio, pero dejan millones sin justificación ante la ASF. Es el mayor descontrol presupuestal en años para la región. La gente de Pancho Martínez, el alcalde de Morena, no deja de estrenar camionetas en secreto, mientras en el municipio amedrenta a la población clausurándole los accesos a comunidades marginadas.
El municipio esperaba obras concretas con los recursos federales: caminos, drenaje, salud. En vez de eso, surgen observaciones millonarias que hacen pensar que el relevo solo significó nuevos nombres y las mismas viejas prácticas. La gente percibe promesas huecas mientras los expedientes municipales siguen acumulando polvo. Nunca se había perdido tanto dinero sin rastro desde el periodo municipal de los morenistas locales: Tirso o Martín Pérez Sierra.
Esos 485 millones no son abstractos. Representan:
La gente lo vive a diario: baches eternos, medicinas escasas, servicios que no mejoran pese a los anuncios.
El gobierno nacional repite “no mentir, no robar, no traicionar”. Pero los informes de la ASF muestran otra cara: en el municipio persisten papeles incompletos, pagos apresurados y proyectos fantasma. En 2024, con el cambio de alcaldes, el desorden se agravó: transiciones caóticas, gastos de última hora, responsabilidades diluidas.
Hidalgo pone en evidencia la contradicción: un gobierno que presume austeridad, pero permite que más de la mitad del dinero federal desaparezca entre explicaciones ambiguas.
La ASF exige acción concreta:
Las cifras de la ASF son claras. La incógnita es si los políticos responderán con acciones o solo con más palabras. En Hidalgo, el triángulo rojo sigue esperando.
