

Áxel Chávez, reportero de EMEEQUIS, publicó una investigación que destapa una historia que parece repetirse cada sexenio: el desmantelamiento silencioso del patrimonio público y la venta barata de bienes del Estado, mientras los responsables se acomodan en nuevos cargos lejos del escrutinio. En este caso, el escenario es Hidalgo y el protagonista, el exgobernador Omar Fayad Meneses, hoy embajador de México en Noruega.
Durante su administración, entre 2016 y 2022, el gobierno hidalguense vendió tres helicópteros del Estado por apenas 116 millones de pesos, cuando en realidad las aeronaves valían más del triple. Las pólizas de seguro de distintas aseguradoras —General de Seguros, Afirme y El Potosí— muestran que su valor comercial rondaba los 365 millones. La diferencia representa una pérdida oficial de al menos 250 millones de pesos para el erario.
Los helicópteros eran piezas clave del sistema de emergencia estatal. Se usaban para rescates, traslado de enfermos graves, operaciones de protección civil y transporte de funcionarios. Es decir, cumplían un papel real en situaciones de vida o muerte, no simples lujos. Aun así, fueron vendidos a precios de remate casi al final del sexenio, en medio de un proceso de entrega-recepción lleno de irregularidades.
La venta de los tres helicópteros —un Agusta A-109K2 y dos Bell 412EP— fue aprobada cuando el gobierno de Fayad se encontraba envuelto en otros contratos millonarios. Los avalúos oficiales, revisados por Áxel Chávez, muestran una diferencia absurda entre las pólizas de seguro y los precios de venta reales.
Por ejemplo: el helicóptero Agusta A-109K2 fue valuado en 2017 en más de 62 millones de pesos, al tipo de cambio de la época, según General de Seguros. Un Bell 412 fabricado en 1999 fue tasado en 118 millones, y otro, del año 2008, llegó a valer más de 208 millones. En total, el valor asegurado de las tres aeronaves sumaba cerca de 390 millones de pesos. Sin embargo, el gobierno las vendió en 116 millones 401 mil.
Tres años después, las mismas aeronaves aparecieron con valores mucho más bajos en los contratos con Seguros El Potosí. Allí se aseguraron por apenas 132 millones en conjunto. Ese desplome de precio, sin explicación técnica, encendió las alertas de las autoridades estatales.
El personaje clave detrás de estas operaciones fue Martiniano Vega Orozco, el entonces oficial mayor del gobierno estatal y colaborador de toda la vida de Omar Fayad. Durante casi tres décadas trabajaron juntos. Desde 1993, cuando Fayad fue nombrado director del Instituto Hidalguense de Educación Básica y Normal, hasta su paso por la alcaldía de Pachuca, la diputación, el Senado y finalmente la gubernatura.
Vega era conocido dentro del gobierno como el operador total. Tenía control sobre las compras, licitaciones, contratos, bienes y presupuesto. Se dice que ninguna firma importante avanzaba sin su visto bueno o el del gobernador. Hoy, ese mismo hombre enfrenta cinco procesos judiciales por corrupción y ya fue sentenciado a 12 años de prisión en uno de ellos. Se encuentra recluido en el Centro de Reinserción Social de Pachuca.
Mientras Vega cumple condena, su jefe político goza de tranquilidad diplomática en Europa. Omar Fayad fue nombrado embajador de México en Noruega por el gobierno federal y percibe ingresos de más de cinco millones de pesos anuales. No tiene procesos abiertos en su contra, pese a que la Procuraduría de Justicia de Hidalgo mantiene investigaciones sobre múltiples irregularidades de su sexenio.
El punto central de la investigación radica en las pólizas de seguro de los helicópteros. Estas muestran el verdadero valor comercial de las aeronaves, que el propio gobierno hidalguense aseguraba cada año para protegerlas. En 2017 y 2018, los documentos firmados por la Oficialía Mayor establecían cifras superiores a los 350 millones en conjunto, montos similares a los valores del mercado aeronáutico internacional.
Sin embargo, en los contratos siguientes, esos valores se redujeron sin justificación técnica: un Agusta pasó de 59 millones a 18 millones, y un Bell 412 de 196 millones a 113 millones. Lo extraño es que en esos mismos años no hubo siniestros, daños o deterioro que explicaran una devaluación tan drástica. Las aeronaves se encontraban operativas, con registros de vuelo y mantenimiento al día.
En 2022, poco antes de que Fayad dejara el cargo, su administración adquirió dos helicópteros nuevos Bell 429 modelo 2016, por un total de 62 millones, además de un avión planeador alemán Stemme S10 por otros tres millones. Esto último cerró el ciclo con un toque paradójico: mientras vendía helicópteros usados a precios bajos, compraba otros nuevos de lujo.
Cuando Áxel Chávez reconstruyó cada contrato, cada avalúo y cada movimiento financiero, emergió un patrón muy claro: el reciclaje de poder y la diversificación de beneficios. Fayad colocó a aliados en puestos clave, entre ellos Vega; permitió que las pólizas cambiaran de aseguradora y de valores; y, finalmente, autorizó la desincorporación de los bienes sin rendir cuentas públicas transparentes.
El resultado fue el clásico esquema de “pierde el pueblo, ganan los de arriba”. Si se toma en cuenta la suma total de irregularidades detectadas en el sexenio, el daño al erario podría superar los dos mil millones de pesos. El actual gobierno estatal, encabezado por Julio Menchaca, ha reconocido esas cifras, aunque hasta ahora no ha presentado acusaciones directas contra el exgobernador. Según su versión, no existen pruebas que vinculen directamente a Fayad con los delitos cometidos por sus colaboradores.
Hoy Omar Fayad vive en Oslo, en una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo. Representa a México mientras su antiguo equipo político enfrenta acusaciones de corrupción. En sus declaraciones patrimoniales aparece con ingresos superiores a cinco millones de pesos anuales, un contraste brutal frente al daño económico que dejó en Hidalgo.
Mientras tanto, los helicópteros vendidos ya no están en el inventario estatal. Las aeronaves nuevas que compró antes de irse ahora se usan para tareas de emergencia, pero el simbolismo no pasa desapercibido: los Bell 412 pesados y resistentes, buenos para rescates, fueron cambiados por modelos Bell 429 más ligeros, veloces y cómodos, ideales para el traslado de pasajeros VIP.
En pocas palabras, el gobierno de Fayad vendió la herramienta de trabajo de protección civil y la cambió por transporte de comodidad ejecutiva.
El caso de los helicópteros de Hidalgo es una metáfora perfecta de la política mexicana: mientras los recursos públicos vuelan a manos privadas, la justicia avanza a paso de tortuga. Martiniano Vega será recordado como el funcionario que cayó, pero la red de decisiones que lo rodeó sigue intacta.
Los helicópteros que antes servían para rescatar vidas hoy se convirtieron en símbolo del precio del poder y la desconexión de quienes lo ejercen. La corrupción no siempre se esconde en cuentas bancarias secretas ni en maletas llenas de dinero. A veces viaja con discreción entre pólizas, contratos y licitaciones, y desaparece en los cielos de la impunidad.
Como escribió Áxel Chávez, aquello fue una venta en ganga. Pero en realidad, fue un despojo disfrazado de trámite: una historia más donde el dinero público despega, pero nunca regresa.
